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Sandalias De Bebé A Crochet

Sandalias de bebé a crochet

La verdad es que, cuando llega el calor, a mí me encanta que los bebés lleven los pies al aire, pero a veces me gustaría que pudieran llevar unas sandalias de bebé que le vistieran los pies pero que no resultaras pesadas, que no den calor y que no fueran de materiales sintéticos.

Hay veces que es complicado conseguir algo que reúna todas esas cualidades.

Por eso esta vez me decidí a hacer yo misma mis propias sandalias de bebé a crochet.

Son muy sencillas de hacer, las tiras están tejidas con puntos bajos y la talonera con medio punto alto. Las hice con doble suela para que tuvieran más cuerpo.

Están tejidas con hilo 100% algodón, una fibra natural perfecta para el verano. ¿Qué os parece?

Todo comenzó con los bebés

Antes de aprender crochet y antes incluso de ser madre, me inicié en el mundo del DIY o handmade haciendo patucos de fieltro.

Tengo un recuerdo muy bonito de aquella época, cada uno de ellos eran patucos originales y personalizados, llenos de color y detalles.

Lo cierto es que la mayoría de esos patucos no se utilizaban, creo que porque a sus dueños les daba pena que perdieran la forma o se pudieran dañar.

Así que muchos simplemente se guardaban como si de un tesoro se tratara, algo que con suerte entregarán a sus hijos cuando sean mayores. Qué bonito recuerdo y cuánto me alegro de contribuir en esos detalles, aunque sean con un pequeño granito de arena.

 

Recomendaciones sobre el calzado del bebé

Por último, y aunque no soy pediatra, ni mucho menos, os recomiendo que durante los primeros meses de vida del bebé, si utilizamos calzado para ellos, éste debe ser blandito y liviano.

El bebé debe poder mover los pies y sus deditos libremente para que pueda tener un correcto desarrollo.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que, cuando comienzan a plantar los pies (no cuando empiecen a caminar, si no cuando simplemente ya logran ponerse en pie) es necesario utilizar calzado que le sujete el pie y que tenga suela rígida para ayudarle en su estabilidad y que no se pueda dañar el pie.

Recordad que en la medida de lo posible, el calzado de nuestro bebé debe estar fabricado con materiales naturales (piel, algodón…) para favorecer la transpiración de la piel del bebé.

En este sentido, no hay que guiarse por las modas, si no por la calidad.

Y es que, no me digáis que los pies de los bebés no son uno de sus rasgos más «comestibles» 🙂

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